Saludo del Presidente

Tengo el recuerdo imborrable de concurrir a la procesión de Nuestra Señora de la Soledad desde bien niño.

Siempre que surge la ocasión digo que yo llegué a Nuestra Señora de la mano de mi madre (que también está en el cielo) que me llevaba bien asido a aquellos desfiles, mayoritariamente de mujeres que portaba una vela y entonaban himnos en honor de María cuya imagen desfilaba bajo palio en una carroza.

Quizá por ello mi devoción por la Madre de Dios siempre ha sido profunda y sin fisuras.

Cuando hace algunos años ya, el anterior presidente Arturo Pérez de Burgos (q.e.p.d.) me planteó la posibilidad de postularme para presidente de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, mi respuesta fue un no rotundo y reiterado. Aunque cristiano practicante y devoto de María no me consideraba ni apto ni preparado para dirigir esta importante cofradía, algo que sigo pensando en la actualidad después de estos años al frente de la misma. Pero la insistencia de mi querido e inolvidable amigo Arturo y el pensar que no podía rechazar con tanta tozudez el trabajar a mayor gloria de Nuestra Señora, fue lo que hizo que me sometiera al dictamen de la asamblea general de la cofradía donde fui elegido y, me llena de orgullo el decirlo, por unanimidad.

Así que aquí estamos.

Lo del mayestático es porque me siento muy acompañado por mis compañeras y compañeros cofrades de la Junta Directiva y de la cofradía en general y, sobre porque siento la presencia de la Virgen María acompañándome en procesiones, novenas y actos marianos que celebramos y en toda mi vida, realmente. Sin Ella no podría nada frente a las dificultades que presenta dirigir una cofradía ni a nada, en definitiva.

Siento también que mi madre, entre orgullosa y preocupada por este hijo suyo, siempre bien dispuesto para el trabajo, va a seguir dándome la mano en esas procesiones de la noche del Viernes Santo, como lo hiciera cuando era niño o por los claustros de la catedral, que tanto le gustaban.

Así que aquí estamos, con una nueva iniciativa, la de esta página web, que trata de llevar el conocimiento de la cofradía por todos los rincones.

Pero, sobre todo, lo que nos mueve es que la Virgen María, bajo esta advocación de Nuestra Señora de la Soledad sea venerada y a través de su intercesión nos acerque y pida por nosotros a su Hijo, cuyo cuerpo magullado y muerto, el Jesús Yacente del Santo Sepulcro es la otra imagen titular de esta cofradía que sale en la Procesión del Santo Entierro del Viernes Santo portado a hombros de cofrades.

Os animo a todos los que os asoméis a esta web, a que la recorráis y a conocernos y ¿por qué no? a haceros cofrades llegado el caso.

TOMÁS DOMÍNGUEZ CID.

Presidente de la Cofradía.