Historia

Introducción histórica

La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad es la más antigua de Ciudad Rodrigo.

La primera referencia documental conocida a una cofradía mirobrigense bajo la advocación de Nuestra Señora de la Soledad es una bula del Papa Sixto V concediendo gracias e indulgencias a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Ciudad Rodrigo, dada en Roma el año 1590. Dicho documento se conserva en el Archivo Histórico Catedralicio de Ciudad Rodrigo. (Signatura I.E. 2.12).

Bula de Sixto V concediendo gracias e indulgencias a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Año 1590. Archivo Catedralicio de Ciudad Rodrigo.
Bula de Sixto V concediendo gracias e indulgencias a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Año 1590. Archivo Catedralicio de Ciudad Rodrigo.

En otro documento, en este caso del Archivo Diocesano de Ciudad Rodrigo (Signatura 95.1. Año 1770) que se refiere a esta cofradía son las respuestas a un interrogatorio sobre las cofradías existentes en la ciudad, se informa que por el libro de ordenanzas o constituciones de dicha cofradía (en paradero desconocido en la actualidad), en 1603 se reformaron las anteriormente existentes y aunque no dice ni fecha de creación ni por quien fue fundada sí que indica que lo fue en el Convento de San Agustín de esta ciudad con la invocación de Nuestra Señora de la Soledad y Angustias y Nazareno, con título de disciplina que sale de dicho convento el Viernes Santo en la noche.

Estas reformadas ordenanzas fueron aprobadas el 4 de agosto de 1603 por el Obispo Martín de Salvatierra.

En el Archivo Histórico Municipal de Ciudad Rodrigo se conserva una “Copia del Libro Registro Catastro del marqués de la Ensenada. Estado Seglar” (Signatura: 350. Año 1751) en el que figura la cofradía como titular de dos censos sobre otras tantas propiedades, una de ellas al pago de la Dehesa, propiedad de Francisco Marcelo de la Cruz y la otra perteneciente al Cabildo de la Villa (radicado en el Arrabal de San Francisco).

Tras la Guerra de la Independencia y suprimida la comunidad agustina, prosigue el culto a la imagen de Nuestra Señora de la Soledad en la Catedral de Ciudad Rodrigo donde es trasladada la imagen en 1823, según se desprende del oficio que dirigen algunos sargentos a los que se cita como la clase de Sargentos del extinguido cuerpo de Milicias Urbanas (Archivo Catedralicio Ciudad Rodrigo, Signatura 161.4. Año 1823) continuándose las celebraciones religiosas en su honor promovidas por los sargentos y cabos de la Guardia Nacional.

Según consta en el libro de actas que conserva la actual cofradía, en 1840, varios mirobrigenses pensaron que el medio más seguro de perpetuar tan santa como piadosa devoción, reunidos varios devotos se propusieron erigir una cofradía con el título de Nuestra Señora de la Soledad y al efecto formarse un proyecto de Estatutos, ordenanzas o constituciones.

Este proyecto que fue presentado al Excmo. e Ilmo. Sr. D. Pedro Ramírez de la Piscina, Obispo de Cisna, electo de esta Ciudad y su Gobernador sede vacante mereció su anuencia y aprobación.

         Con fecha 9 de diciembre de 1993 fueron aprobados por el obispo D. Antonio Ceballos Atienza los estatutos que han regido la actividad de la Cofradía hasta el año 2021, año en que se reforman con el fin de subsanar algunas deficiencias observadas y adaptarlos a los nuevos tiempos.

         En marzo del año 1948 se celebraron en Ciudad Rodrigo unas llamadas “misiones” populares. Uno de los actos celebrados fue un Vía Crucis nocturno en la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo, colocándose la imagen de Nuestra Señora de la Soledad en la galería alta de la casa consistorial desde donde el alcalde (Joaquín Martín Báez) la declaro Alcaldesa de Ciudad Rodrigo, haciéndole entrega de su bastón de mando, siendo velada durante la noche en el salón de sesiones hasta las seis de la mañana que fue trasladada hasta su sede, en procesión, entonándose el Rosario de la Aurora.

         Este nombramiento un tanto “informal” sería ratificado siguiendo todos los trámites recogidos en el reglamento de honores y distinciones del ayuntamiento por acuerdo unánime adoptado en sesión del ayuntamiento pleno de 27 de marzo de 2002.

         El alcalde Fco. Javier Iglesias García le impondría la Medalla de la Ciudad y el bastón de mando el Viernes Santo de la Semana Santa del año siguiente.

Pasos

Nuestra Señora de la Soledad.

Es el paso principal de la cofradía.

Procesiona en la noche del Viernes Santo, así como el tercer domingo de septiembre, con motivo de la conmemoración de los Dolores de Nuestra Señora y lo hace, en esta ocasión, por el claustro de la catedral, donde tiene su sede canónica la cofradía, llegando a salir en alguna ocasión por las calles del entorno de la seo.

Los profesores Eduardo Azofra y Pilar San Román indican en el Inventario del Patrimonio Cultural de la Iglesia de Castilla y León (año 1993), que se trata de una imagen de vestir (tan solo cabeza y manos) de estilo barroco, de principios del siglo XVIII que “destaca por el tratamiento del rostro, del que emana una gran fuerza afectiva y sentimental, un claro sentimiento de dolor y de pena. La figura está tocada con una diadema de plata y rodeada de una aureola, animadas ambas por rayos rectilíneos rematados en estrellas y por otros flameados, con pedrería de colores. Las carnaciones son mate y los ojos de pasta vítrea”.

Dispone de 2 coronas, la de “diario” que es la que porta cuando está colocada en su camarín de la catedral y otra más rica que tan solo es utilizada en los desfiles procesionales.

Su manto principal es de hilo de oro, que viste exclusivamente para procesionar en Semana Santa, confeccionado en el Convento de Madres Carmelitas de Ciudad Rodrigo, por suscripción popular en los años 50 del siglo XX.

Desfila bajo palio en una carroza construida en Madrid, en 1931 sobre la estructura de un landó y que se financió igualmente por suscripción popular.

Dado su nombramiento de Alcaldesa Honorífica de Ciudad Rodrigo porta, como se ha dicho un bastón de mando y la medalla de la ciudad, símbolos que utilizan alcalde y concejales del Ayuntamiento mirobrigense.

Cristo Yacente en el Santo Sepulcro.

El segundo de los pasos presenta una imagen de Jesús muerto, contenida en una urna de gran antigüedad.

Objeto de gran devoción, la imagen es relativamente común y moderna.

Procesionó por primera vez en la Semana Santa de 1946, siendo lo más valioso del conjunto la citada urna o sarcófago en el que desfila, siguiendo la tradición sobre jergón de hojas de maíz cubierto por un rico ajuar de cama.

Sigue en su ejecución el arcón mortuorio las pautas barrocas del siglo XVII, realizada sobre madera revestida por placas de carey y nácar, así como de elementos de bronce con motivos alusivos a la pasión de Nuestro Señor (lanzas, clavos, cruz, escaleras, tenazas, etc.) y angelitos funerarios metálicos con antorchas.

El soporte sobre el que procesiona ha sufrido varias modificaciones a lo largo del tiempo, especialmente en los últimos años, dotándose de 4 varas para ser procesionado por 12 cargadores.

Localización de los pasos en la S. I. Catedral de Santa María.

Tomamos estos datos del artículo de Rosalía Hernández Pérez de Burgos, publicado en la revista Estudios Mirobrigenses Nº 12, del año 2025 editada por el Centro de Estudios Mirobrigenses

La investigadora señala que las primeras referencias documentales sobre la construcción de una capilla dedicada al Misterio de los Dolores datan de 1728. Se edifica sobre otra más antigua dedicada a Santa Ana. Fue el obispo y fraile franciscano Fray Grerorio Téllez el que financia en su mayor parte tanto las obras como el retablo que va a adornar la capilla que es llevado a cabo por Manuel de Larra y Churriguera siguiendo parámetros barrocos adaptándolo a unas escaleras por las que se accede al camarín existentes con anterioridad y que puedan ser restos de la antigua capilla por las que se subía a la torre de las campanas que sobre ella se ubicaba.

Dice Rosalía Hernández sobre el retablo que “Consta de un solo cuerpo que remata en un ático de arco de medio punto y es sostenido por una predela y un sotabanco en la parte inferior”

En el centro del mismo se sitúa el camarín de Nuestra Señora y bajo ella, la urna con el Jesús muerto.

La simbología es, como no podía ser menos en un retablo barroco, profusa y abigarrada. Se recomienda la lectura del citado trabajo de Hernández Pérez de Burgos, para conocer al detalle esta magnífica obra churrigueresca, así como para conocer las vicisitudes de la capilla, la obra de Mateo Hernández Vegas La Catedral y la Ciudad, editada por primera vez por el Cabildo en 1935, existiendo reimpresiones posteriores.

Procesiones

Participan en la procesión del Santo Entierro, del Viernes Santo, junto con todas las cofradías mirobrigenses. En este desfile procesiona el Santo Sepulcro, la urna que porta el Cristo muerto.

Ese mismo día del Viernes Santo, en la noche tiene lugar la procesión de la imagen principal, Nuestra Señora de la Soledad, que procesiona en su carroza del siglo pasado y que fue restaurada el año 2022 dado el deterioro que sufría.

En ambas procesiones sale un buen número de cofrades ataviadas con la mantilla española como se ha dicho, algunas de las cuales portan banderas con motivos alusivos a la cofradía.

También participa de forma importante en la del Domingo de Resurrección, en la llamada “Procesión del Resucitado” en la que varias mujeres cofrades desfilan, en este caso con mantillas blancas, al tratarse de un día de júbilo al celebrarse la resurrección de Jesús.

Es de destacar la gran participación de personas, cofrades o no, en la procesión nocturna del Viernes Santo que desfilan con gran recogimiento, portando velas que hacen de esta procesión una de las más solemnes y seguidas de toda la Semana Santa de Ciudad Rodrigo.

PROCESIÓN DE SEPTIEMBRE

El tercer domingo del mes de septiembre, cada año se organiza el acto mariano de Conmemoración de los Dolores de Nuestra Señora.

La procesión, precedida del rezo del Santo Rosario y de una exhortación a cargo del capellán, ordinariamente, discurre por la catedral, donde tiene su sede y el claustro de la misma.

Ese día se nombran mayordomas o mayordomos que se encargarán de las atenciones a la imagen durante el año y más especialmente en este día y en la Semana Santa.